miércoles, 23 de febrero de 2011

More than words.

¿Cómo muchas veces todos nosotros estamos llenos de sentimientos nuevos? ¿Cómo las personas que más queremos son a veces las que más nos lastiman al final? ¿Cómo nos refugiamos detrás de esas palabras que creemos fuertes si sabemos que lo único que logran es herir a los demás? ¿Cómo nunca somos lo suficientemente conscientes de lo hiriente que puede llegar a ser una simple palabra en un mal contexto, o dicha en un momento de bronca? ¿Cómo el ser humano puede llegar tan al límite, estar tan presionado para reaccionar de tal manera, sin medir el daño que le puede causar a las otras personas?



Sólo una palabra basta para que tu mundo se desmorone, para que tu alrededor se desvanezca y no logres encontrar la salida de la trampa en la que te encerraron. Reaccionás mal en un momento de presión, decís algo que no querés, algo que sabés.. En el fondo va a lastimar. Y es entonces cuando vez que todas las luces se están apagando y te preguntás a vos mismo '¿Cómo fue que llegamos a esto?', porque te das cuenta de todo el daño que causaste a la persona que más querés en este mundo fue con la ayuda de una simple palabra. Te olvidaste de esos tiempos en los que no había necesidad de pelear, cuándo esa sonrisa no se borraba de tu cara y disfrutabas en el momento el placer de compartir algo con aquella persona especial.

Pero de un golpe todos caemos en la realidad y, resignado, te proponés enfrentarla. Recordás una frase, que es tan simple como una palabra pero tan poderosa como para destruirla.. A palabras necias, oídos sordos.

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